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viernes, 2 de octubre de 2015

TEMPLO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DEL MUNICIPIO DE SIMIJACA
El  templo de la Inmaculada Concepción es un patrimonio arquitectónico  ubicado en el municipio de Simijaca Cundinamarca. Su construcción deriva de la necesidad de tener un espacio amplio para las celebraciones católicas y del aumento de la población de Simijaca en la década de los cincuenta, fecha en la  que surgió la idea de derribar el templo anterior, que fue construido en el año de 1842 y demolido en el año de 1957 para la construcción del templo actual. Ciento quince años duró en pie el templo que consistía en una construcción de ladrillos de barro y teja de arcilla cocida, de una sola nave  y una sola torre. En la memoria de los más longevos habitantes del municipio de Simijaca y en algunas fotografías antiguas, aún queda el recuerdo de esa hermosa construcción. Según entrevista realizada al señor Miguel León (q.e.p.d.) y a la señora Marina Vázquez de Cabra, así como a diferentes  habitantes del municipio, presento a continuación la siguiente reseña histórica del actual  templo.
De acuerdo a entrevistas realizadas, se dice que el maestro Luis Becerra, visitó el municipio de Simijaca, invitado por el Padre Rafael Reyes Barrera, sacerdote de la época y por algunos simijenses, interesados en construir una nueva Iglesia, quienes conocían de su idoneidad y sus grandes habilidades en la construcción de templos en la región. Uno de ellos fue el templo parroquial “San Vicente Ferrer” del municipio de Saboyá Boyacá, que fue el modelo a imitar en el diseño arquitectónico de la actual Parroquia de La Inmaculada Concepción de Simijaca. Fue entonces cuando el señor Luis Becerra propuso realizar diferentes actividades para la consecución de recursos, a fin de poner en marcha la obra, así como lo había hecho en el municipio de Saboyá. Inicialmente se había propuesto levantar la edificación en el lugar conocido como “La Plazuela” o en su defecto al lado de la iglesia existente, puesto que la comunidad no estaba de acuerdo en derribar el templo. No obstante, luego de analizar la ubicación, se concluyó que el mejor lugar para la construcción sería el mismo en el cual yacía la antigua edificación.
Definido el lugar, se procedió a la demolición por etapas del antiguo templo, tomando las riendas de la obra el señor Luis Becerra, quien contó con la ayuda de toda la comunidad, en cabeza de los señores Miguel León, Rudecindo León, Luis Torres, Román Bustos, Vicente Reyes y otros, quienes trabajaron con gran honestidad.
Al momento de iniciar la obra sólo se contaba con 30.000 pesos, pero gracias a las donaciones  de dinero, materiales de los pobladores  e impuesto de 5 centavos a la cerveza Andina,  Bavaria y Costeña, muy populares en aquella época, se culminó exitosamente la obra. El tesón del sacerdote de ese entonces, padre Rafael Reyes Barrera y la colaboración de la comunidad simijense, fueron el motor  que impulsó la realización de esta gran obra. Otras fuentes importantes de dinero para su ejecución, fueron los bazares, rifas, actividades de integración y la instalación de un restaurante que se ubicó en el parque principal. Estas actividades fueron organizadas por las diferentes veredas y familias del municipio y recordadas por la animación de los señores  Alfredo Solano y Vicente Murcia, quienes coordinaban  cada evento, dejando  las ganancias  para  la culminación  de la obra.
Fue así que en el año de 1957 se dio inicio a la construcción del nuevo templo,  bajo la dirección del Sacerdote Rafael Reyes Barrera, religioso dinámico que con empeño y con la colaboración de  numerosos simijenses logró emprender la gran obra. Como ya se mencionó anteriormente, se contrató al Señor Luis Becerra, quien apenas había terminado de construir el templo del Municipio de Saboyá Boyacá. Nueve años duró la construcción y hacia el año de 1967 se dio por  terminada la obra, bajo la dirección del sacerdote José del Carmen Gutiérrez, quien además en  el mismo año, comenzó la obra de la Casa Cural, culminada en junio de 1969, siendo párroco el padre  Julio E. Forero. El 13 de diciembre de 1969, fiesta de Santa Lucía, se inauguró la obra consagrada al Sagrado Corazón  de Jesús, siendo obispo, el monseñor Buenaventura Jauregui.
Hoy el templo cuenta con centenares de rocas traídas de diferentes fincas del municipio  y por  los ladrillos procesados en  una fábrica que se localizaba en la salida a la Vereda del Salitre.
El templo cuenta con una nave central, dos laterales, un deambulatorio y un coro.  La estructura soporta su peso con capiteles de estilo griego corintio, con sus ábacos y fustes  pintados de  rojo y su capitel con terminaciones doradas. Al interior  encontramos  el deambulatorio  amplio, donde se encuentran  los restos del padre Rafael Reyes Barrera. También cuenta con ventanales grandes y coloridos, que en la mañana dejan atravesar la luz iluminando el lugar. Adicionalmente cuenta con un altar mayor, elaborado en mármol y madera adornada con una tela fina de color rojo y una hermosa imagen de Jesús crucificado. En algún tiempo esta imagen fue cambiada por la de Santa Lucia, Además hay un altar de piedra donde se hace el sacrificio de la eucaristía.  El templo tiene dos naves laterales amplias, la  izquierda se comunica con la antigua sacristía y la salida hacia la Casa Cural Antigua. En esta nave podemos apreciar   la  imagen de la Inmaculada Concepción, y un confesionario. Respecto a la nave  derecha, en esta se encuentra la nueva sacristía y un altar con la imagen de Santa Lucía, recientemente construido bajo la dirección del padre Luis Alejandro Torres.  En esta nave también reposa un confesionario, la imagen del Divino Niño Jesús, una pila de roca y el Bautisterio. Al final encontramos  la puerta que comunica el templo con la Casa Cural Nueva. En el techo de las dos naves se forman bóvedas de crucería. En cuanto al frontis, está constituido por dos torres incrustadas en ellas el campanario, y un reloj  que hace varios años dejó de funcionar. En la actualidad,  está pintada con  ocre rojo fuerte y color trigo, en cuya mitad se encuentra  la imagen de la Inmaculada Concepción.

Investigación y redacción


CAMILO ADOLFO GUZMÀN CARRILLO